Habitus y doxa, práctica que determina la estructura, estructura que determina la práctica
Introducción
Es difícil saber quién es el otro, qué piensa,
qué siente, cómo actuará ante determinadas situaciones, cuáles son sus
preferencias, etc. El otro se nos presenta como un gran abismo del cual
conocemos sólo sus ribetes superficiales pero cuyo fondo se nos aparece
desconocido.
Una de las mayores complejidades que muestra la
investigación en ciencias sociales es justamente la imposibilidad de ingresar a
la mente de las personas, no podemos saber lo que piensan o sienten sino por la
expresión explícita a través del lenguaje de sus pensamientos o sentimientos,
pero aun así es posible que nos mientan.
La conducta sin embargo, es más difícil de
ocultar y, de alguna manera, nos permite identificar las características
verdaderas del otro. No es posible, o cuando menos es muy difícil, vivir
comportándose siempre de modo mentiroso porque este ejercicio repetitivo de
comportamiento mentiroso, en estricto ya no sería mentira sino verdad dado su
carácter de comportamiento recurrente aunque en la mente del individuo éste
sepa que es mentira.
Según el diccionario de la lengua española de la Real Academia ,
conducta es “manera con que los hombres gobiernan su vida y dirigen sus
acciones”[1].
La conducta es la actividad observable de los individuos, debiera, pero no
necesariamente, tener relación con la intención (conducida por el pensamiento o
la emoción) de actuar de una manera determinada. Algunas veces las personas poseen
el propósito de conducirse de una forma establecida pero terminan procediendo
de otra.
Al observar a las personas la pregunta que
emerge es cómo aquellos que tienen libertad de acción se comportan de modo tan
homogéneo?, evidentemente el proceso de socialización es central al intentar
construir una respuesta pero, al integrarse a la misma sociedad no todos se
comportan de igual manera, qué hace la diferencia?. Bourdieu desarrolla un sin
número de investigaciones teórico-empíricas que apuntan a iluminar las
respuestas.
La conducta social, por su parte puede ser
definida como el conjunto de acciones más o menos homogéneas que desarrollan
aquellos individuos que componen una sociedad específica y que son observables.
Pierre Bourdieu elabora lo conceptos de doxa y
de habitus como una manera apoyar su cruzada con la idea de romper la dualidad
entre la estructura y el actor. Estos conceptos, como la mayoría de los construidos
a través de su obra no aparecen definidos una sola vez sino que sólo es posible descubrirlos en la lectura de varias
de sus obras, mas no en un texto específico. Bourdieu explica esta tendencia a
no desarrollar una sola definición señalando la necesidad de la plasticidad de
los conceptos.
Habitus
Por hábito generalmente se entiende la
predisposición adquirida proporcionada por el ejercicio cotidiano de actuar de
una manera determinada, dado que el hábito implica el ejercicio repetitivo de
una conducta determinada en principio la conducta determina el hábito. Pero
cuando la conducta es internalizada, es el hábito el que termina la conducta. Pudiéremos decir que habitus se asemeja a
costumbre, en tanto práctica repetitiva que tiende a fijarse producto de dicha
repetición. Bourdieu utiliza el concepto de prácticas más que de conductas para
referirse a estas acciones monótonas en las que nos vemos envueltos los seres
humanos.
El realizar acciones por costumbre no contempla
la intervención de la razón y algunas veces, tampoco existe conciencia de que
dicha acción se realiza. “Ya Aristóteles observaba que “se hace por costumbre lo
que se hace porque se ha hecho muchas veces” y que “la costumbre es de alguna
forma semejante a la naturaleza ya que muchas veces y siempre están muy
próximas: la naturaleza es lo que es siempre; la costumbre es lo que es muchas
veces”.[2]
La costumbre es entendida como “La tendencia
típica de la psique humana a reaccionar de modo constante y sin una adecuada
reflexión racional frente a sucesos repetitivos” En el extremo del empírico de
Hume la costumbre se constituye como la base de las falsas creencias dada la
implicancia de accionar irracional.
El surgimiento del estructuralismo
interdisciplinario de la segunda mitad del siglo XX implicó subrayar la idea de
que el individuo está condicionado por la estructura que lo contiene.
Althusser, Barthes, Braudel, Foucault, Lacan y Piaget, cada uno en su
disciplina señalan que la estructura condiciona de tal manera al ser humano que
éste es un ente libre sólo en forma pero en el fondo esta determinado por la
estructura.
Pierre Bourdieu contemporáneo de estos autores
y de formación estructuralista toma de éstos la idea de que el mundo no está definido
sólo por el sujeto, pero no cree tampoco que sea sólo la estructura la que lo condiciona,
sino que existen otros mecanismos que permitirían explicar este fenómeno. Tampoco
cree que la costumbre sea la base de falsas creencias al modo de Hume dado que
de alguna manera esa práctica irracional repetitiva deviene en verdad en la
sociedad en al que se origina.
A
pesar que el estructuralismo es la base de su formación y es además, la apuesta
metodológica preponderante en la
Francia de su época, le molesta la idea de que el objetivismo
entre sus adeptos es aceptado incuestionablemente lo que no permite indagar
acerca de la idea misma de objetividad. En su critica al estructuralismo,
Bourdieu se hace una de las preguntas centrales de su producción teórica en
tanto si las prácticas no son la ejecución mecánica de determinadas reglas ¿que
origina las prácticas entonces?, aquí aparece la noción de habitus, entendido
como el concepto que permite al autor establecer una conexión entre lo objetivo
(la posición en la estructura social) y lo subjetivo (la interiorización de ese
mundo objetivo). El habitus es un sistema de disposiciones que implican un
cierto modo de actuar de los sujetos en el mundo y por tanto la reproducción
del mundo social depende de éste. Bourdieu plantea que el habitus es
estructurante (en tanto organiza las prácticas y la percepción de éstas) y
estructureado (en tanto es producto de la incorporación de prácticas que
corresponden a la posición que ocupe el sujeto en el espacio social). Ciertas
reglas obedecen entonces a principios ocultos que están en el habitus, esto
constituye para Bourdieur la incorporación de las estructuras. El habitus es
para el autor disposiciones, fundamentalmente de clase, que permiten una toma
de posición y que implican a su vez, un tipo de relación de dominación por
medio de una violencia que los individuos no alcanzan a reconocer.
El
concepto de habitus se presenta como una estrategia propuesta por Bourdieu para
superar la separación, que por mucho tiempo se hizo en el análisis sociológico,
de las propuestas teóricas que explican las relaciones sociales tanto desde una
perspectiva objetivista como subjetivista, centradas en la estructura las
primeras y en la especificidad la de la experiencia individual las segundas. En
la definición de habitus se agrega lo objetivo en términos de estructuras y lo
subjetivo en términos de la experiencia del agente que actúa percibe y piensa
esa estructura, esto resulta central en el análisis que de la violencia se
pueda hacer.
El concepto de habitus viene a significar las
estructuras sociales internalizadas incorporadas socialmente al agente en forma
de percepción, pensamiento y acción. Es la subjetividad de las relaciones, las
que no sólo tiene que ver con el agente mismo y su propia psiquis sino que con
pautas incorporadas, es la interiorización de la sociedad, son en suma, las
reglas del juego interiorizadas. Por una parte el habitus es resultado de las estructuras
objetivas del mundo social, pero es capaz también de estructurar prácticas
dentro del mundo social. En este sentido, el carácter estructurante del habitus
puede equipararse con el concepto de socialización, es decir, con la
adquisición por parte del individuo de ciertas competencias para desarrollarse
en el mundo social.
El habitus no es una condición rígida ya que es
resultado de la experiencia, y por tanto dependientes del agente mismo (aunque
no concientemente) pero también de las condiciones históricas y sociales en que
los sujetos han vivido, su construcción, como se decía anteriormente, es
independiente de la voluntad del agente y opera a un nivel pre reflexivo.
Acorde a su formación estructuralista señala el habitus no opera a nivel discursivo
por tanto el agente no es el centro del proceso de reproducción del habitus
sino que es el habitus mismo quien asegura su propia reproducción a través de
las prácticas modeladoras (socializadora) para los nuevos agentes que componen
la sociedad.
En resumen el concepto de habitus hace referencia a la
internalización a nivel de sujeto de las pautas sociales de conducta y que son
producto de la predisposición y de la posición que ocupa el sujeto en sociedad.
Doxa
Doxa es un término
griego que se puede traducir como “gloria” o “fama” aunque también como
"opinión", es esta última acepción la que hace referencia a aquel
conocimiento que no necesariamente es cierto, pero que es la opinión masificada
circulante de la realidad. “En este sentido parecen utilizarlo tanto
Parménides, al distinguir la "vía de la verdad" de la "vía de la
opinión", como Platón, al distinguir, también contraponiéndolas, la
"doxa" de la "episteme", es decir, el conocimiento
aparente, (el conocimiento de la realidad sensible), del verdadero
conocimiento, (el conocimiento de la verdadera realidad, de las Ideas)” [3].
Bourdieu define
doxa como aquellos esquemas cotidianos, no reflexionados y considerados como
naturales, aquello admitido per se, en tanto es parte de lo habitual y que no
requiere de una reflexión, es lo no cuestionado, el “habitus colectivo” que
predomina en un determinado periodo de tiempo en una sociedad específica. La
doxa es el sustento irreflexivo de las acciones de los actores en sociedad. La
doxa puede cambiar, la velocidad de sus cambios depende del tipo de sociedad de
que se trate, cambiará rápidamente en sociedades permeables al influjo externo,
o mantenerse inalterable en sociedades conservadoras. Cambia de un periodo a
otro, pero depende de los hitos, acontecimientos históricos que marquen esa
sociedad y que pueden generar alteraciones a la doxa, en Chile por ejemplo el
golpe de estado de 1973 y el largo periodo represivo que le siguió, produjo
alteraciones de tal magnitud en las prácticas cotidianas de los chilenos que
poco a poco se fueron internalizando transformándose lentamente en una
modificación de la doxa anterior. Dicha transformación implicó que se hiciese
innecesaria una dominación explícita realizada por la fuerza ya que aquellos
preceptos impuestos por la dictadura pasaron a ser parte de la cotidianidad del
país, ya nadie cuestiona que el modo de vida chileno es aquel regido por el
neoliberalismo, ya nadie se pregunta qué nos pasó como sociedad y por qué nos
hemos vuelto más egoístas, más violentos y menos solidarios.
Bourdieu utiliza el
concepto de Doxa porque le parece más apropiado que el de ideología para
representar las creencias y opiniones en sociedad, argumenta que el concepto de
ideología hace diferencias entre el iletrado y el científico, poniendo en un
lugar privilegiado al científico que es un sujeto conciente, respecto al resto
de las personas que componen la sociedad, los que aun no accederían a la
verdad. La doxa en naturalizada y difícilmente cuestionada tanto por el
científico como por el resto de la sociedad. El autor plantea que la sociedad
en su conjunto acepta más de lo que es capaz de conocer o darse cuenta, la doxa
actúa a nivel de inconciente colectivo.
La doxa funciona de
modo sutil “ a través del lenguaje, a través del cuerpo, a través de las
actitudes hacia las cosas, que están por debajo del nivel de la conciencia”[4]
esto la hace tan difícil de resistir y por tanto de modificar. La doxa es
teoría a nivel del inconsciente que orienta las prácticas y las
interpretaciones del mundo.
La actitud doxica
“no supone felicidad, supone sumisión corporal, sumisión inconciente lo cual
podría poner de manifiesto mucha tensión interiorizada, mucho sufrimiento
corporal” Bourdieu señala que la doxa contribuye a hacer más fácil la vida en
términos de que nada es cuestionado y existen orientaciones que permiten a las
personas habitar en sociedad sin mayores problemas de adaptación, el conflicto
es interno, el autor señala que “ uno puede adaptarse muy bien a una situación
y el dolor proviene de que uno interioriza el sufrimiento silencioso, que puede
llegar a expresarse corporalmente en forma de odio hacia uno mismo, de auto
castigo”[5]
En
resumen el concepto de doxa hace referencia a la internalización a nivel de la
sociedad en su conjunto de determinadas pautas de conducta y que son producto
de prácticas sociales repetitivas que se instalan a nivel del inconciente
colectivo.
Doxa y habitus diferencias y similitudes
Si bien Bourdieu
utiliza como estrategia teórica la no definición estática de los conceptos que
elabora, es posible extraer de sus textos algunas diferencias y similitudes
entre el concepto de doxa y de habitus.
Habitus y Doxa,
hacen referencia a las prácticas, individuales la primera y sociales la
segunda; ambos conceptos de plantean en el plano del inconciente, psicológico
la primera y colectivo la segunda; ambas por tanto están en planos irreflexivos
de acciona del sujeto.
Habitus y doxa son
conceptos que intentan explicar la instalación de prácticas que de alguna
manera pudieren aparecer como irracionales individual y socialmente, pero que
son prácticas cotidianizadas y por tanto incuestionadas por los individuos y la
sociedad.
A modo de ejemplo
la instalación del individualismo exacerbado en la sociedad capitalista, a
decir de Bourdieu, no sólo tiene una condicionante económica externa, sino que
se ha instalado en el habitus de diferente manera en el habitus de las
personas, familias y clases. Así por ejemplo la tradicional solidaridad con la
que las personas de más escasos recursos solían enfrentar sus problemas hoy se
ve dejada de lado por la u
Habitus y doxa se
constituyen en herramientas que permiten explicar determinados comportamientos
sociales e individuales y su institucionalización posterior.
Bibliografía
Bourdieu, Pierre & Eagleton Terri; “Doxa y vida
cotidiana” en “Ideología, un mapa de la cuestión”, Zizek Slavoj (compilador),
Editorial
Atlas Universal de Filosofía, Editorial Océanos,
España, 2007.
Bourdieu,
Pierre; “La miseria del mundo”, Fondo de Cultura Económica, Argentina, 2000.
Bourdieu,
Pierre; “La dominación masculina”, Editorial Anagrama, Barcelona, 1999.
Bourdieu,
Pierre; “La Distinción ”,
capítulo 3° “El hábitus y el espacio de los estilos de vida”, Editorial
Anagrama, Barcelona
Bourdieu,
Pierre; “Razones prácticas, sobre la teoría de la acción”, prefacio, capítulo
1°, espacio social y espacio simbólico” Editorial Anagrama, Barcelona
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