Estamos de acuerdo… la desigualdad existe y es un problema ¿y ahora qué?


Por:  Mónica Alejandra Vargas Aguirre

Desigualdad, a estas alturas, hay un acuerdo de base que nadie se atreve a negar en Chile, tanto la derecha y  la concertación han comenzado a hablar del tema del que desde hace mucho han hablado los grupos de izquierda y los tecnocráticos informes elaborados por organismos internacionales u ONGs (perdón consultoras) dedicadas a tomar el pulso a la política del país… tenemos una tremenda desigualdad que debemos enfrentar. Pero ¿qué significa esta desigualdad?, no es más que la distancia que hay en la concentración de bienes y servicios sociales, políticos y económicos entre los más ricos y los más pobres en un país. Esta desigualdad se mide por un coeficiente denominado Coeficiente de Ginni que va de 0 a 1 donde 0 es la mayor igualdad y 1 la mayor desigualdad.
Ya el 2010 PNUD señala a América Latina como el continente más desigual del planeta y nuestro país se ubica en el  6° lugar con un coeficiente Ginni de 0.55.  Sin embargo la población tiene la percepción que la desigualdad es mayor, así lo demuestran las continuas protestas por la educación  y la salud en Chile. Más allá de los indicadores y percepciones cotidianas la desigualdad está presente en la agenda nacional y eso es un hecho.
El 24 de julio de 2012, el presidente Sebastián Piñera habló al respecto en el contexto de la presentación de los resultados de la encuesta CASEN, en un conocido programa matinal de televisión y señaló "Los niveles de desigualdad que existen en nuestro país son excesivos, son escandalosos, y eso yo creo cualquier persona de buenas voluntad lo debe reconocer” [i] aunque luego hablara de los intentos que ha realizado su gobierno para reducirla, sin embargo como el país sabe, las cifras presentadas fueron cuestionadas política y técnicamente como nunca antes.
El 16 de noviembre de ese mismo año El rector de la Universidad de Chile Victor Pérez pronuncia un discurso con ocasión de los 170 años de nuestra casa de estudios y lo titula “la desigualdad es el problema”[ii] poniendo el tema valientemente en la palestra y agregando soluciones concretas en el ámbito de la educación.
Hoy en periodo de elecciones, el guante está siendo recogido por los candidatos. Así por ejemplo según el diario el Mostrador, Bachellet al lanzar su campaña el 28 de marzo de 2013 pone en el centro de su discurso el “enojo justo” que existe en la sociedad, cuya raíz está en “la enorme desigualdad en Chile” y que esa desigualdad representa “una fractura social que es ética y políticamente inaceptable”[iii]. Andrés Allamand  por su parte el 6 de abril señala al diario la nación que "la desigualdad no es un invento y sí es un problema” y lo pone como prioridad en su programa [iv], así todos los candidatos Claude, Orrego, Velasco, Henriquez-Minami y Golborne, tocan el tema en sus programas,  el debate de fondo por fin está en la agenda política del país, otro tema es como se resolverá la situación y las consecuencias que podrían venir aparejadas al camino que se escoja
Hace algunos días, el 10 de abril de 2013 para ser exacta, un par de prestigiosos economista de la fundación Sol plantean el tema con lucidez, precisión y coraje señalando que el problema de la desigualdad en realidad es el problema de la existencia de los “super-ricos” [v] y se preguntan si en periodo de elecciones habrá algún candidato que se atreva a hacer “cirugía mayor” poniendo los temas en el debate y haciendo propuestas para cambiar la situación.   Buena pregunta, aunque me temo que la respuesta sea negativa y que ninguno se atreva a tomar el toro por las astas y el escenario se mantenga. Justamente sobre las consecuencias de dejar todo como está o dar argumentos retóricos para ganar una elección me referiré más adelante.
Yo agregaría que el problema de la desigualdad tiene además una expresión territorial que lenta y silenciosamente se va consolidando, la historia va desde los campamentos de antaño pasando por los allegado en las poblaciones, la segregación de los pobres en los ghettos de la periferia a la auto segregación tanto de la élite como de la clase media y de los más pobres. La población se está ubicando en espacios homogéneos en su interior y tremendamente heterogéneos entre ellos, con un alejamiento cada vez mayor del estado y sus regulaciones.  Esto trae consecuencias insospechadas generando lugares para ricos y lugares para pobres donde habitan personas que jamás se encontrarán porque sus tránsitos cotidianos no coincidirán nunca tampoco.
La pregunta que en todas partes resuena entonces es ¿Y ahora qué?, ¿cómo solucionamos el problema? O al menos ¿cómo iniciamos el camino?
Evidentemente aquello que está en el plano económico es importante, las reformas previsionales, tributarias y acordar un ingreso mínimo y máximo  jugarían a favor de mejorar los indicadores, pero ciertamente no es suficiente hay que intervenir también en salud y vivienda pero por sobre todo la educación.
En salud se avanzaría democratizando el acceso a una salud de calidad a todo aquel que la necesite si no lo hacemos le enviamos el mensaje implícito a la población de que hay vidas que valen más que otras y que por eso algunos tienen derecho a una salud de primer mundo  y otros a una atención en condiciones precaria, nuestra población está informada, sabe que estas diferencias existen hoy en día ,y esa gran mayoría que no accede va acumulando frustraciones y sentimientos de injusticia.
En vivienda tomar el problema de la desigualdad en serio significa la intervención en la  compra de terrenos y en la propiedad del suelo, grandes desafíos para un gran problema. Hoy en día la localización de las viviendas regulada solo por el precio del suelo, contribuye a esta aguda fragmentación del espacio urbano que nos hace temernos los unos a los otros porque no nos conocemos, no hay posibilidad de encuentro en la cité porque no existe el ágora al que asistan sus habitantes sino fragmentados espacios amurallados, es la auto-segregación que se consolida.
Por qué lo más importante es la educación Pública, Gratuita y de Calidad, para todos y todas, porque al ser la educación gratuita sería un espacio de encuentro de los unos con los otros, obligaría a compartir desde niños un aula democrática donde está el hijo del obrero y el hijo del gerente comunicándose en lo recreos disminuyendo esta peligrosa distancia que se ha instalado en nuestras sociedades . Por qué pública?, porque el Estado es el único que podría asegurar en este momento que estas escuelas funcionen, redistribuyendo los recursos aunque tengo la impresión que vienen cambios fuertes a nivel local que podrían hacer avanzar los proyectos hacia una administración estatal y local compartida.
Pero qué podría suceder si no se interviene esta situación?, bueno pues, no cabe más que la agudización de las frustraciones, que no tiene que ver con la pobreza solamente sino más bien, con la percepción de injusticia , de desigualdad y ausencia de respuestas por parte de los que se les ha mandatado responder. Esto significa el aumento de la violencia y una fuerte pérdida de legitimidad del Estado en tanto única institución existente hoy en día con el poder suficiente para cambiar las cosas.
El desafío es grande y solo un gran líder podría aceptarlo alguien que no tema  a los poderes fácticos y que esté dispuesto a avanzar con todos y todas, uno que espero sinceramente que aparezca porque detrás de él o ella seremos muchos los que caminaremos gustosos apoyando el proyecto, por ahora solo queda esperar. . .

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