Cuento de Navidad
Era navidad, caminaba por un mall, buscaba regalos que hicieran de ésta,
la navidad más linda de mi vida… entré a varias tiendas, pensé en comprar un
pinito artificial, pero luego recordé que tenía el pino que planté cuando nació
mi hija y se podía decorar. Entonces, busqué adornos dorados y rojos –esos
colores son más elegantes- pero recordé que tenía muchos y de todos los tipos,
comprados en navidades pasadas. Desistí entonces de la decoración.
Comencé a buscar regalos, quería que fueran especiales, miré en la
vitrinas zapatillas, carteras y chaquetas… pero nada llenaba de gozo mi alma,
nada se veía tan especial. Estaba en esto cuando sonó mi celular, mi hijo, se
sentía mal y quería que lo fuera a buscar, cuando llegué estaba pálido y le
dolía todo de tanto vomitar sangre y flema…corrimos a la clínica.
Me sentía flotar, estaba asustada y quería llorar, mañana es navidad,
pensaba, y yo que quería que fuera una navidad especial. Los doctores pasaban,
corrían de un lado a otro examinándolo. -Lo dejaremos en observación- dijo por
fin un doctor amigo de la familia - no te preocupes, estará bien-. Mi familia y
yo emprendimos el camino a casa tristes y desolados.
Al otro día amaneció con sol, pensé que es bonito tener la navidad en
verano. Partimos a la clínica, mi hijo sonreía y tenía mejor color. Mi amigo
doctor me dijo – tuvimos suerte, fue solo un susto, tenía una astillita en la
garganta que lo hacía vomitar y sangrar, se la sacamos y ya está bien, podrá
irse hoy a casa y pasar la navidad con ustedes, -está sanito- dijo y sonrió.
Pagué la clínica, porque en mi país todo se paga, incluso la salud y yo
tenía la suerte de poder atenderlo en el mejor lugar sin dejar de luchar todos
los días para que todos tengan esa misma suerte. Partimos a casa y pensé –esta
será la mejor navidad de mi vida, estamos todos sanos y juntos, no necesitamos
nada más.
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