Chile capicúa... después de la elección del 21 de noviembre de 2021
Dra. Mónica Alejandra Vargas Aguirre
Dra. en Ciencias Sociales
Con el 99,9% de mesas escrutadas y a pesar de la existencia de 7 candidatos de todos los colores, formas y sabores, hubo una participación de tan solo 47,19%, casi la misma de las elecciones del 2017, previo al estallido y la pandemia. Esto demuestra que en Chile existen dos almas representadas por un 50% de la población que tiene muchas expectativas respecto a lo que sucede en política (de izquierda o derecha) que pensaba que esta era la elección más importante de la historia (en estricto lo es en términos sociopolíticos), después de la elección de la constituyente. Este grupo esperaba que este fuera el inicio de la verdadera transición, de un nuevo ciclo después de la dictadura lo no sucedió. El otro 50% está compuesto por aquellos que aún piensan “da lo mismo quién gobierne, mañana me tengo que levantar a trabajar igual”, “no tiene sentido ir a votar, son todos iguales, “la política es mala, mejor es trabajar por uno y la familia”, es decir, compuesto por un grupo de personas que han perdido toda confianza en la institucionalidad democrática y solo aspiran a vivir el día a día. Es este último grupo al que ambos candidatos irán a buscar, pero es el más difícil de convencer, no hay promesa que valga porque se sienten traicionados.
Hoy los extremos dominando el escenario político nuevamente, los resultados indican que José Antonio Kast obtuvo un 27,91%; Garbiel Boric un 25,83%; Franco Parisi 12,80%; Sebastián Sichel un 12,79%; Yasna Provoste un 11,61%, Marco Enríquez-Ominami un 7,61% y Eduardo Artés un 1,47%, sumando y restando podríamos decir que estamos en un momento capicúa, un empate cuyos resultados se leen del mismo modo de izquierda a derecha que de derecha a izquierda, si gana Kast, Chile se será gobernado por la derecha más Ultra, aquella que legítima lo realizado por una violenta dictadura y por ende legitima la anulación y represión más brutal del “otro” y la “otra”, al más puro estilo Hitler previo a la segunda guerra mundial.
Por otra parte si gana Boric, con un programa que propone cambios profundos sin considerar la opinión del alto porcentaje de población que dijo no a esos cambios, y sobre todo con un conglomerado feble con poca capacidad de alianzas, auguran al primer año de gobierno crisis internas y fuertes presiones externas provenientes de un sector que hoy ya ganó la elección, que tiene fuerza en el parlamento, el que no negociará cambios y usará la fuerza si es necesario para detenerlos.
Hoy estamos en un empate técnico de un millón y 900 mil personas para cada extremo, con una gran masa indecisa, los votantes de los otros candidatos no necesariamente son “canjeables”, ni para la izquierda ni para la derecha..
Casi no tenemos salida porque Boric no Buscar Alianza sino votos y ya negó los votos en segunda vuelta a Guillier lo que significó la derrota de dicho candidato y la emergencia del gobierno de Piñera, Kast por su parte no busca representar sino atemorizar, gobernar en base al miedo y la violencia, negando derechos a las mujeres, pueblos originarios, migrantes, etc. Todo aquel que no sea parte del relato del nosotros construido por el candidato es negado en sus derechos y existencia.
Lo anterior sucede en un momento de cambio de época, en donde las RRSS, el marketing por medio del Big Data es decir la forma, es más importante qué el fondo de las propuestas, estamos viviendo el tiempo del vacío, donde todo vale para ganar una elección, donde no hay nada de “colectivo” sino puro “individualismo” ombliguista . Es el súmmum de la sociedad líquida de Baumann y del neoliberalismo.
Estamos en ese momento en el cual la derecha más radical como siempre está en la postura de por la razón o la fuerza, volviéndose más peligrosa que antes porque se siente legitimada para usar la fuerza, cualquiera sea el escenario de la segunda vuelta, Kast y su sector hoy tienen un argumento para utilizar la fuerza encontrar pueblo.
Eso demuestra que estamos dando vuelta en círculos, la transición no ha terminado, se ha iniciado un nuevo ciclo de lo mismo y hasta que no aprendamos a pensar fuera de la caja en búsqueda de armonía, con políticas de alianza y de diálogo fructífero y fraterno entre las diversas almas de nuestro país no saldremos del ciclo…. Entonces capicúa.
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